4 consejos para manejar tus niveles de intensidad en el amor
¿Quién no sintió alguna vez, inmediatamente después de conocer a alguien, que saltaría de la primera cita a la convivencia y en menos de lo que canta un gallo? ¿Quién no planificó vacaciones, luna de miel, cenas románticas y un centenar de hijos después del primer “te quiero”? Pero es verdaderamente amor o es solo que la intensidad de tus emociones que no te permiten ver más allá del “juntos hasta la eternidad”.
El mundo está lleno de personas que viven sus emociones de manera profunda y no se privan de nada cuando se trata de sentir. Se entregan frente a la primera señal de amor y quieren atravesar hasta la fibra más profunda de tu corazón.
Descubrí algunas características que pueden confirmarte si la intensidad es una cualidad que te define:
Estás en tu casa viendo una peli y recibís un mensajes que dice: “¿Qué vas a hacer mañana?” Automáticamente esa pregunta se convierte en una propuesta de cita. No importa si la otra persona tuvo la intención, eso para vos es una invitación. Ni siquiera te interesa que no te haya dado una dirección porque como conocés el edificio en el que vive vas a pasar “casualmente” por la puerta cuando salga. Lamento tener que decirte que eso califica como acoso y definitivamente no es una cita.
Conoces a alguien por Tinder, salieron una vez y ya lo encontraste en Facebook, Instagram, conoces el nombre de todos sus amigos y familiares y hasta pusiste tantos “me gusta” a sus publicaciones que las redes sociales te hicieron un video conmemorativo por la cantidad de interacciones que tienen con “tu nuevo amigo”. Si de verdad quieres que se interese en ti, tal vez dejar de aparecer por todos lados es una buena opción.
Si le mandas un mensaje y no te lo contesta inmediatamente, probablemente esté ocupado, en una reunión de trabajo o con algo que no le permite contestar en el momento. Llenarle el celular con mensajes o dejar cinco llamadas perdidas y un mensaje de voz en el que justifiques que llamas para verificar si le llegan los mensajes, probablemente no sea la mejor opción si pretendes que no salga corriendo.
Si están empezando a salir y sólo se vieron dos o tres veces, bajo ningún motivo le pongas un apodo cariñoso. Esto puede ser verdaderamente aterrador. Si además te conviertes en una agenda viva que le recuerda “tomar la pastilla”, “llamar a mamá”, “el cumpleaños de su sobrino” y le compras entradas para el recital que más le gusta para que vayan juntos, puede no ser tan gratificante como piensas. Quizá es conveniente esperar a tener una relación más consolidada para esto.



